miércoles, 6 de agosto de 2008

En un mundo de ciegos...

...los que perciben algo o tienen algo de sensibilidad, pueden ser Reyes o lo que les plazca.

Por eso NO hablo de ver con los ojos, sino más allá de los ojos, al fin y al cabo los ojos de la cara ven lo que quieren, y aun poniéndose en ese caso, los ojos ven muy poco, son instrumentos que pueden ser muy precisos, pero están pegados a organismos animales humanos que no son utilizados como debiera ser. El ejemplo de siempre de “¿Cuántos árboles hay a la entrada de la Universidad?” y todos respondiendo que si uno, que dos, tres, ni se sabe, y resulta que NO hay ningún árbol. Esa pregunta se puede hacer sobre cualquier cosa, y si nos metemos en el tema de percibir más allá de los ojos o de la sensibilidad sobre cosas que ni se ven ni se tocan, la leche, entonces se armó la grande.

En la normalidad de la vida humana, hay muchos detalles que son claves para comprender hasta lo más tonto. Ayer, al fijarme en lo que estaban haciendo unos individuos que hacían el papel de obreros, me quedé alucinado: uno de los dos se estaba haciendo un porro a escondidas, sin saber que alguien, en este caso yo, le estaba observando, y tampoco con mucha fijación, cada uno de los movimientos indicaba que estaba haciendo eso, un porro, un canuto, un cigarro con sustancias que alteran la mente o el cerebro o el psiquismo. De pronto vieron que llegaba alguien y se dieron aun más prisa y el que preparaba el cigarro drogadictado terminó a tiempo, llegó una furgoneta y se largaron.

Pienso luego en los accidentes laborales de muchos obreros de todo tipo, tanto de andamios como de los que tienen que usar maquinaria peligrosa y... vaya, al parecer hay que pensar que hay algo más detrás de esos accidentes. No llego a la fácil conclusión de que todos están fumados y demás, pues hay otras cosas que desbaratan al organismo que rige al cuerpo, que no es otro que el cerebro, y otros se ponen hasta arriba de bebidas alcohólicas, en lo que me fijo desde siempre: esas cantinas, bares y restaurantes donde los obreros comen y acaban con un buen copazo de un licor de lo más fuerte. Trabajar bajo los efectos de cualquier alterador de la mente es MUY malo, y además no sólo en cosas físicas, en cosas mentales también, en realidad en cualquier cosa que hagamos. Esconderse tras esas cosas es de una irresponsabilidad bestial. Pero bueno, nada extraña, es lo que es en suma y principalmente el mono loco, un ser irresponsable. Es cierto, otros no toman nada alterante y tienen el accidente, pero casi cien por cien que NO estaban a lo que tenían que estar. Y habrá otros que de verdad el accidente les ha pillado sin quererlo ni beberlo.

¿Para qué mencionar los que conducen alcoholizados o bajo efectos de cualquier estupefaciente? Que se maten ellos carece de la más mínima importancia, pero que maten o hieran a otros que no tienen nada que ver, eso no está bien. Encima y para colmo, los que matan a alguien en esas circunstancias, si llegan a la cárcel, a los dos días están fuera, y además haciendo giras de arte o lo que sea.

Así pues, es evidente que el Mundo siempre será de los que verdaderamente ven, sienten y perciben más allá de la pobre realidad humana.

No es nada nuevo, lo sé, pero hay que reflexionar.

Sí, pero entonces se lo queda o no?

Sí, sí, me lo llevo tal cual, ya lo arreglaremos en Palacio.

¿Pero no se lo envuelvo?

Nada, así mismo.



Hasta más ver

Hectópolis

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